Sistema de denuncias de irregularidades
Una organización exitosa y con visión de futuro se caracteriza por una cultura organizacional que no solo permite, sino que también alienta a los empleados a detectar fallas y denunciar situaciones intolerables en la organización. Tales abusos pueden incluir todo tipo de abusos de poder, como el nepotismo, la corrupción, la falta de control de calidad, la discriminación y la agresión sexual. Las organizaciones necesitan denunciantes para poder remediar las quejas.
Con la entrada en vigor de la Ley de Protección al Denunciante (HinSchG) en julio de 2023, estos temas han ganado atención en organizaciones y empresas. La Ley de Protección al Denunciante es la implementación alemana de la llamada Directiva de la UE sobre denunciantes (Directiva (UE) 2019/1937 del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea, de 23 de octubre de 2019, relativa a la protección de las personas que denuncian violaciones del Derecho de la Unión) e incluye que se debe introducir un sistema de gestión de denuncias en las empresas.
El objetivo del HinSChG es proteger a las personas que han obtenido información sobre conductas indebidas y/o violaciones en el curso de sus actividades profesionales y denunciarlas. La HinSchG prohíbe cualquier represalia contra los denunciantes y obliga a las organizaciones y empresas a establecer canales seguros para denunciar quejas.
Estudios[1] muestran que, además de establecer canales seguros y establecer procedimientos claros para denunciar conductas indebidas, tienen una eficacia limitada si no van acompañadas del desarrollo de una cultura organizacional adecuada.
Te apoyé en
- Impulsar el desarrollo de una cultura organizacional que permita el descubrimiento de agravios y el aprendizaje organizacional.
- Desarrollar códigos de conducta, directrices éticas, etc. en un proceso participativo.
- Aumentar la conciencia y fortalecer la claridad de roles a través de talleres sobre los temas de integridad y ética. Cada uno de estos talleres se adapta específicamente a las necesidades y responsabilidades de los gerentes y empleados.
- Implementar procedimientos claros para tratar las denuncias de irregularidades.
- establecer un sistema de protección de denunciantes.
[1] Por ejemplo Verhezen, Peter (2010), Giving Voice in a Culture of Silence. From a Culture of Compliance to a Culture of Integrity, in: Journal of Business Ethics, 96: 187-207.
